No descubras la desnudez de tus padres!

¿Recuerdas la historia del arca de Noé y el diluvio? (Si no la conoces te invito a que leas dos capítulos de Génesis 6-7) Si ya la leíste sabrás que al salir del arca a tierra seca, Dios les mandó poblar nuevamente la tierra. (¡Somos hijos de Noe!). Ahora, la historia nos dice que:

Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam (que es el padre de Canaán), y Jafet. Estos tres son los hijos de Noé. Con ellos se pobló toda la tierra. Después Noé comenzó a labrar la tierra y plantó una viña, y bebió del vino, y se embriagó, y se quedó desnudo en medio de su tienda. Cuando Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, se lo dijo a sus dos hermanos, que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron ropa, la pusieron sobre sus propios hombros y, caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, mientras volvían el rostro para no ver la desnudez de su padre. Génesis 9:18-23

Pero, ¿por qué retomar esta parte de la historia? Primeramente porque es la Palabra de Dios y toda ella nos es útil. Y en segundo lugar porque allí aprendemos una lección de cómo honramos a nuestros padres, al ver a Sem y a Jafet haciéndolo. Estos dos hijos procuraron que su padre no quedara avergonzado ante los demás, lo que Cam no procuró hacer.

Descubrir la desnudez de un padre en un sentido literal es quitarle la ropa en público o verlo desnudo y expuesto a las miradas de otros y dejarlo así. Pero descubrir la desnudez de los padres también puede suceder en un sentido figurado. ¿Y cómo es esto?

Lo que hizo Cam, es como el hijo que no detiene su lengua para publicar las vergüenzas, los errores, los fracasos o pecados del pasado de sus progenitores, sino que sin importarle los publica, descubriendo así la desnudez o la vergüenza de ellos. 

No descubras la desnudez de tus padres!

Ellos al igual que todos nosotros, han cometido errores, no son perfectos, se han equivocado, son hombres y mujeres pecadores como tu y yo. Pero son ellos nuestros padres porque así lo quiso el Señor y por tanto merecen todo nuestro amor y respeto. Cada uno de nosotros daremos cuenta al Señor un día y Dios juzgará a cada padre y a cada hijo.

Honremos a nuestros padres y no descubramos de ellos su desnudez. Hagámoslo en obediencia a Aquel que nos dio la vida por medio de ellos para que sea Dios, el Padre perfecto, glorificado en nosotros! Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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