Seamos inflexibles!

Sé que una de las palabra en boca de hoy, es flexibilidad. En muchos aspectos el mundo llama a los suyos y osadamente también al cristiano, a ser personas flexibles ante toda situación. ¿Por qué? Porque identificarnos como personas flexibles provocará una mayor aceptación por parte de muchos.

Ser inflexible es ser un tozudo. La palabra tozudez no es muy común, por lo menos para algunos de nosotros. Así que para comprender un poco mejor, leamos una breve definición de tozudo. Dice el diccionario: [persona] Que se mantiene firme o inamovible en su actitud, aunque se le den razones en contra: “es más tozudo que una mula”.

El Señor habló a su pueblo Judá, por medio del profeta Jeremías, con las siguientes palabras:

Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón. Jeremías 18:11-12

En la primera parte del texto, vemos cómo el Señor advierte al pueblo del mal que les enviará a fin de que se vuelvan a Él. Sin embargo, vemos una inflexibilidad del pueblo que mucho daño les causaría y que debían abandonar, e igualmente observamos aquella inflexibilidad que debían tener pero que no la mostraron.

La inflexibilidad que debían abandonar, era su empecinamiento o tozudez por hacer todo cuanto su malvado corazón les dictara. Aunque el Señor les advirtió, ellos no quisieron escuchar sino que dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón. Esta inflexibilidad o tozudez para no dejar de hacer el mal, solo mas daño les causaría.

Pero la inflexibilidad, o aquella determinación que debían mostrar y que no lo hicieron, era aquella inflexibilidad que se debe mantener contra el pecado para no ceder ante las insinuaciones de un necio corazón. La inflexibilidad que se mantiene a fin de agradar a Dios, es la que el cristiano ha de mantener.

Podemos ser flexibles o ceder en muchos aspectos, pero nunca ante el pecado. Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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