Dios no es hombre

Una de las virtudes o cualidades que más aprecio (y pienso que tú también) en una persona, es que ésta sea veraz. La transparencia, honestidad o verdad que disfrutamos al ver en otros, causa que nos sintamos confiados entre ellos.

Las siguientes palabras fueron dichas por Balaam, un profeta al que un rey llamado Balac le pidió que maldijera al pueblo de Dios (Números 22-23). Pero contrario a lo que este rey esperaba, Dios puso en boca del profeta una bendición para su pueblo y no una maldición. Y entonces, Balaam le dijo al rey:

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Números 23:19

Dios no es hombre

El texto de hoy nos recuerda que la veracidad y fidelidad la hayamos sólo en Dios. Y para enfatizar esto, la Escritura lo expresa de esta manera: Dios no es hombre. Se hace aquí un gran contraste entre la manera habitual de conducirse el hombre cambiante frente a la forma en que Dios siempre es.

Si Dios ha prometido bendecir a su pueblo, Él no es hombre para que se arrepienta de hacerlo, Él dijo y lo hará sin falta alguna. Aunque el hombre procure o busque en alguna manera traer mal sobre los hijos de Dios, no debemos olvidar que Dios no es como el hombre!

La confianza del pueblo de Dios no está en el hombre, sino en Aquel que no es como hombre! Aquel que es la verdad, que es veraz y prometió bendecir a su pueblo para siempre! Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan