La bendición de Dios!

Ayer vimos (en: «Dios no es hombre«) cómo Dios utilizó al profeta Balaam para bendecir a su pueblo Israel, haciendo lo opuesto al deseo del rey Balac. A pesar de ser profeta, Balaam no fue un buen profeta, de hecho más adelante encontramos cómo asesoró a Balac para poner trampa a los israelitas. (Números 31:16)

Pero volviendo a las palabras que envió Jehová por boca de este no buen profeta Balaam, encontramos, entre muchas otras, dos gratas verdades. Dice la Escritura:

He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él.  Números 23:20-21

Primero: Dios utiliza a buenos y malos para bendecir a su pueblo.

“He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.” Las bendiciones de Dios siempre llegarán a su destino porque ÉL se ha propuesto enviarlas y lo hará. Para ello, Dios puede usar incluso al menos pensado y bendecir así a sus hijos. Nada ni nadie podrá impedir que el pueblo de Dios sea bendecido porque ÉL se ha propuesto hacerlo.

Segundo: La mayor bendición es aquella que cubre nuestra iniquidad!

“No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel.” – continúa el texto. Pero, ¿cómo es esto posible, cuando Dios conoce bien a su pueblo, que no cesa de quebrantar su ley y le cambia por ídolos vanos continuamente? La respuesta es aquella que el mismo Dios ha provisto: “Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él.”

Dios se ha propuesto bendecir a su pueblo, y la mayor bendición que ha dado, es el medio por el cual puede ver ahora a su pueblo sin iniquidad ni perversidad alguna. Ese medio no es otro que su Hijo!

A Cristo Jesús, el que no conoció pecado, Dios le hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuéramos libres de condenación, hechos justicia de Dios en Él. (2 Corintios 5:21) Clic para tuitear

Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo, por quien somos hechos justicia de Dios en Cristo! Ciertamente Dios se propuso bendecir y lo ha hecho con Su Hijo!

Fraternalmente, pastor Juan

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