Un control astronómico!

En su definición de la palabra astronomía, dice el diccionario: Ciencia que estudia la estructura y la composición de los astros, su localización y las leyes de sus movimientos. Según esta definición, la astronomía analiza el cómo están formados los diferentes astros, su lugar y las leyes que los rigen.

Pero como podemos notar, dicha ciencia se ocupa de lo que el hombre puede hacer en ella e  implícitamente también señala lo que éste no puede hacer ante los astros: el hombre no puede determinar la composición de ellos solo estudiar su estructura, tampoco puede establecer su ubicación y ni mucho menos controlar los astros!

Pero, a diferencia del hombre, Dios, dijo:

«¡Que haya luz!» Y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas; … 
Luego dijo Dios: «¡Que haya lumbreras en la bóveda celeste, para que separen el día de la noche y sirvan de señales para las estaciones, los días y los años!¡Que sirvan de lumbreras en la bóveda celeste, y que alumbren sobre la tierra!» Y así fue. Y Dios hizo las dos grandes lumbreras: el sol, para ser el rey del día, y la luna, para ser la reina de la noche. Además, hizo las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda celeste, para que alumbraran sobre la tierra, para que reinaran en el día y en la noche, y para que separaran la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.  Génesis 1:3-4; 14-18 – RVC

Un control astronómico!

Vemos que, diferente a los hombres, Dios si puede crear y dar los componentes a cada cosa, como también puede asignar el lugar o sitio dónde habitará cada astro, demostrando así que tiene de ellos el control absoluto, un control astronómico!

El mundo embelesado con las estrellas, enfrascado en la admiración que la creación de Dios le causa, termina poniendo en ellos su confianza. Pero lo triste de ello es que mientras lo hacen, ignoran que así como ellos no pueden ejercer control alguno sobre los astros, tampoco los astros pueden determinar el rumbo de sus vidas.

Dios dijo y con su sola Palabra sostiene el universo. ¿No será, pues, mejor confiar en Aquel que a la voz de su Palabra el universo fue creado y es sostenido, en vez de confiar en los astros? 

Si los hombres confían en los astros incontrolables al fin para ellos, el creyente espera y confía en Aquel que los trajo a la existencia y gobierna con poder astronómico! Confía en el Dios que dijo y fue hecho! Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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