¿Qué es lo más extraordinario y grande para ti?

Es propio del hombre en su carencia de fe, el ser cautivado o embelesado con cosas sobrenaturales. De hecho, por este tipo de acontecimientos es que hoy, y tristemente lo digo, se llenan muchos templos de la ciudad: los milagros, las “apariciones”, las cosas que son fuera de lo común, lo extraordinario para el ser humano. “Ver para creer” es el lema o consigna de muchos.

Después de que el Señor Jesús hubo enviado a sus discípulos dándoles autoridad para hacer determinadas cosas extraordinarias (como atar demonios, hollar serpientes, etc), sus discípulos volvieron sorprendidos por lo que habían hecho en su misión. Sin embargo, ante la fascinación y gran alegría de ellos, Jesús les dijo:

Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. Lucas 10:20

Aunque los discípulos habían sido enviados para llevar el mensaje de Dios para salvación, como aquellos mensajeros enviados en Su Nombre, sin embargo ellos consideraron por un momento que eran más extraordinarias aquellas señales o maravillas.

Jesús les dijo que nada es mas extraordinario, sorprendente o asombroso, ni nada superará la gloriosa verdad, de que el nombre de un pecador como nosotros esté ahora escrito en el libro de la vida, aquel dónde sólo se registran a quienes por la gracia de Dios han recibido eterna salvación!

¿Qué es lo más extraordinario y grande para ti?

Puede ser que por los afanes de la vida otras cosas se conviertan para nosotros en lo más extraordinario. Los muchos propósitos o metas que nos propongamos, pueden llegar a apocar aquello que tiene un valor más infinito y eterno, como lo es: el saber que ahora, gracias a Cristo, nuestro nombre está asegurado en el libro de la vida.

El cristiano no busca otros acontecimientos extraordinarios, porque el principal acontecimiento, o el más extraordinario, ya sucedió cuando, por la obra de Cristo, vino a Él por la fe y ahora su nombre quedó escrito en los cielos! Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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