¡Venganza!

Para el verbo vengar, dice el diccionario: Devolver un agravio o daño con otra ofensa o daño dirigido a la persona responsable; y: ofender o dañar a alguien responsable de una ofensa o daño anterior. Si te preguntare si eres o no vengativo, ¿cuál sería tu respuesta?

La Palabra de Dios dice:

No digas: Como me hizo, así le haré; Daré el pago al hombre según su obra.  Proverbios 24:29

¡Venganza!

Si pensamos en la palabra venganza, quizá para algunos (o para muchos, no lo sé) les lleve a imaginarse una escena bastante dura, cruenta, brutal o inhumana; algo que nos hace rechazar de ipso facto o inmediato el pensamiento de que seamos nosotros a tal nivel de vengativos.

Pero ¿qué tal nos va si, en vez de pensar en actos extremos e inhumanos, pensamos en aquellos “pequeños” actos donde, por una palabra, una mirada, una respuesta negativa ante una necesidad nuestra, hemos sentido que nuestros derechos han sido vulnerados y por tanto viene a nosotros un sentir implacable y vengativo?.

Si pensamos de manera vengativa, es sólo una pequeña muestra de lo mucho que nos falta por recorrer en la vida cristiana. Si el propósito es ser más semejantes a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, entonces necesitamos revisar y preguntarnos si hospeda nuestro corazón algún sentir de venganza que contradice lo que nuestro Señor hizo por nosotros.

Es Aquel que fue herido, abofeteado injustamente, maltratado y llevado a la cruz, el que nos llama a abandonar todo sentir de venganza, el cual es contrario Su ejemplo perfecto de sumisión y mansedumbre. Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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