Consentimiento para alegrarnos

Los hombres vemos pasar las horas, los días, los meses y los años y en ellos son muchas las emociones que vivimos. Tristezas y alegrías van y vienen. ¿Quién deseará las tristezas? En cambio, de seguro son las alegrías las anheladas por todos. Pero, ¿se alegra el hombre sin Dios?

Porque ¿quién comerá y quién se alegrará sin El? Eclesiastés 2:25

Hemos preguntado si es posible que el hombre se alegre en su vida sin Dios. Lo que intento preguntar es si es posible que algún ser humano disfrute de alegría alguna en su vida sin que sea porque Dios mismo se la ha provisto. ¿es posible?

El verso anterior a Eclesiastés 2:25 venía diciendo de la siguiente manera:

No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios. Porque ¿quién comerá y quién se alegrará sin El? Eclesiastés 2:24-25

Consentimiento para alegrarnos

Esto nos recuerda que, si hoy podemos contar no solo tristezas vividas sino también alegrías y gratos recuerdos, es sólo porque Dios nos da Su consentimiento para alegrarnos. Es decir que toda alegría en nuestra vida, debe ser un motivo de acción de gracias a Dios por darnos tanto!

Pero esto no solo aplica para el cristiano que ama a Dios. También aplica para aquellos que no lo son y que obstinadamente permanecen reacios a ÉL. Si Dios les permite hoy alegrarse, es a fin de que reconozcan la bondad de Dios para con ellos o, de no hacerlo, para que sus propias alegrías en esta vida, se conviertan en un mayor peso el día que sean confrontados con el Dios que todo les ha dado.

Tenemos pues una oportunidad única cuando estemos ante las alegrías que vivimos: reconocer en ello la misericordia de Dios y con gratitud alabarle, pues toda alegría es posible sólo por Su mano. Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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