La aflicción de Dios

Aunque ha pasado mucho tiempo entre el Israel bíblico y la iglesia de Cristo de hoy, aunque tenemos grandes diferencias en cuanto tiempo, cultura, costumbres, entre otras, sin embargo el proceder del pueblo cristiano sigue siendo hoy muy similar, sino el mismo, de aquel pueblo bíblico.

Un ejemplo de lo anterior, es la sordera ante los mandatos de Dios, la cual es el pan de cada día. El pueblo no quiere atender la voz de su Dios y lo único que acarrea para sí, es aflicción de espíritu y angustia.

Pero además que la aflicción causada por nuestras desobediencias, debemos preguntarnos si acaso sólo traemos angustia a nuestro propio corazón, o si también lo hacemos a otro.

Dice la Escritura que el pueblo de Israel, luego de clamar a Dios en medio de sus angustias y ser librados misericordiosamente por ÉL …

Y quitaron de entre sí los dioses ajenos, y sirvieron a Jehová; y él fue angustiado a causa de la aflicción de Israel. Jueces 10:16

La aflicción de Dios

El Señor muestra su amor cuando reclama la adoración que le pertenece sólo a ÉL. ÉL sabe que de no adorarlo a ÉL, los hombres solo encontrarán en otros dioses (dioses falsos) la desdicha, la desilusión, la decepción con toda aflicción, y mucho más al descubrir que ninguno de ellos puede librarles.

El Señor se aflige ante nuestra necedad, testarudez y desobediencia. El no escuchar su voz, cuando lo único que ÉL quiere para los suyos es su bien y no su mal, le es ofensa y aflicción de la cual tendremos que pedir perdón. Nuestra insensatez le aflige!

Pero tal es el amor de Dios para son su pueblo, que no solo es afligido por nuestra falta de disposición para atender su voz, sino que también el Señor se aflige cuando eres afligido! La aflicción nuestra es aflicción del corazón de Dios! “… él fue angustiado a causa de la aflicción de Israel.”

Así que, antes de desatender la voz benéfica de Dios, recordemos que no solo le ofendemos a Él y acarreamos mal para nosotros mismos, sino que también nuestra aflicción causa la aflicción de Dios. Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan

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