Consecuencias del pecado: Dolor y Dominio abusivo

Luego de que el hombre buscara excusas para no asumir la responsabilidad de su pecado, Dios habló a la Serpiente, Satanás y le advirtió que su juicio por lo que había hecho y causado llegaría por medio del Hijo, Cristo que nacería de una virgen. Ahora, las palabras de Dios se dirigen a la mujer:

A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.  Génesis 3:16

Veamos dos consecuencias que Dios le advirtió a la mujer, a causa del pecado: una tiene que ver más a nivel personal y la otra en sus relaciones.

Dolor

Dice el texto: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; … Gracias a los avances en la medicina, hoy contamos con métodos que ayudan a la mujer a reducir un poco los dolores de dar a luz. El Señor sin embargo le advirtió a la mujer que aquellos dolores y angustias siempre estarían presentes.

Pero pienso que el texto no sólo señala el dolor en un sentido físico, sino más aún al dolor y angustia al que quedaría expuesta a tener que experimentar un día. Saber que, aquella pequeña criatura que daba a luz con tanto dolor y que ahora ama tanto, un día tendrá que morir tal como ella misma, traería una angustia permanente sobre su corazón para siempre.

Este dolor no sólo lo experimenta una madre, también un padre lo sufre. Sin embargo vemos que el dolor de la pérdida de un hijo parece ser en mayor grado en aquella persona que sufrió su gestación y alumbramiento.

Dominio

El texto continúa diciendo: y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Aquí tenemos ya una consecuencia del pecado que tiene que ver más con lo difícil que sería su relación con su esposo.

El pecado causó que el matrimonio se convierta en una lucha continua de poderes. Ahora la mujer quiere controlar a su esposo o tener las mismas funciones de éste y el esposo por su parte, ahora quiere aplastar, menospreciar o abusar del poder sobre su esposa.

Creo que aquí tenemos la respuesta al por qué vemos hoy día tanta violencia contra la mujer y a su vez el por qué la mujer desea asumir roles de los hombres. Tanto el hombre como la mujer ven afectadas negativamente sus relaciones desde aquel entonces. Lo que vemos hoy es consecuencia del pecado y al mismo tiempo es un testigo ante nuestros ojos de que somos pecadores.

¿Queda alguna esperanza?

Si. El mismo Dios que castigó el pecado, ha prometido la simiente, Cristo Jesús, en el cual un día serán liberados de toda angustia y dolor propios de una humanidad caída. Éste mismo Dios de igual manera nos llama a criar a nuestros hijos en el Evangelio de la fe en Cristo para su salvación. Sólo así se les asegura la vida para nunca sufrir de ellos una separación eterna.

Ante el dolor de criar y ver partir a los hijos; o ante el abuso de los hombres pecadores sobre las mujeres, sólo el Evangelio da a la mujer consuelo y esperanza en el dolor y libertad de todo dominio abusivo. Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan