Consecuencias del pecado: Trabajo espinoso y muerte inevitable

A la mujer, Dios le anunció que el dolor de parir y ver partir a los hijos, juntamente con el abuso de la autoridad de los hombres sobre el género femenino, son parte de las consecuencias del pecado en sus vidas.

Las relaciones entre los dos sexos ya no serían tal como iniciaron en un principio. El amor, deber del hombre para con su mujer, ya no sería aquel amor tierno, delicado y considerado sino un enseñorearse, un dominio desconsiderado, tirano y abusivo.

Luego al hombre, Dios le dijo:

… Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Génesis 3:17-19

Al hombre, por su parte, Dios le advirtió también que experimentaría de igual manera las consecuencias por su desobediencia. Dos de ellas son: el trabajo espinoso y la muerte.

Trabajo espinoso

Habiendo sido hecho el hombre para gobernar y administrar la creación del Creador, el mismo Señor Dios le dio al hombre la bendición de trabajar con sus manos y disfrutar de obtener así el fruto necesario para su sostenimiento en la tierra. Dios no se deleita en el perezoso.

Sin embargo, ahora, por causa de la caída en el pecado, el hombre trabajará y comerá de la tierra pero no sin duros y penosos trabajos todos los días de su vida. El trabajo también fue afectado y ya no será como al principio. Ahora viene como una penosa y pesada carga y con sudor de tu rostro. Le costará mucho al hombre obtener su pan. Espinas que le hieran producirá la tierra.

Ciertamente pasan los días de los hombres entre espinosos trabajos por subsistir. Cada día vemos cómo nos cuesta sostenernos. El desempleo y la angustia por encontrar trabajo, los salarios que no alcanzan ya sea por que son mínimos o por una mala administración de éstos, nos recuerdan estas palabras del Señor y de dónde hemos caído. Pero de igual manera, no nos deja olvidar hacia dónde nos dirigimos: al polvo.

Muerte inevitable

… polvo eres, y al polvo volverás. El ser humano fue creado también para vivir eternamente en la tierra y disfrutar de ella, pero la paga del pecado es la muerte. Después de pasar duros trabajos aquí, el hombre tiene que vivir con la zozobra y pena de saber que en cualquier momento todo terminará.

No importa cuánto sudor haya derramado, ni cuánto haya alcanzado y acumulado; no importa cuánto éxito obtenga en la tierra, nada de eso le librará de tener que volver al polvo.

Pero queda también para el hombre la esperanza del Evangelio, porque Dios es lleno de misericordia y compasión y a provisto en Cristo Jesús la segura esperanza de volver a una tierra y cielos nuevos donde todo será hecho nuevo! Un lugar donde el hombre podrá disfrutar a plenitud sin trabajos penosos y sin temor a la muerte!

El Evangelio de la fe en Jesús, quien hizo el trabajo más duro y venció la muerte, es el único que da al hombre una vida libre de aflicción y una esperanza en un mundo nuevo sin espinas ni muerte! Clic para tuitear

Fraternalmente, pastor Juan