La visión cristiana del matrimonio

El propósito primero y más alto de todo cristiano es agradar a Dios. Por tanto, lo que buscamos al hablar sobre el matrimonio es saber cómo Dios quiere que cada hombre y mujer viva su relación matrimonial. Dependemos por ello de la Palabra de Dios y no de nuestras ideas ni tampoco de las opiniones que el mundo se ha formado respecto al tema.

Hemos visto ya en el libro de los principios (Génesis-Antiguo Testamento), cómo Dios estableció el matrimonio y lo mucho que ha afectado negativamente nuestras relaciones matrimoniales la llegada del pecado. Pero Dios, teniendo misericordia de nosotros, nos ha dejado Su Palabra escrita para el bien de nuestras vidas y también de nuestros matrimonios.

Comencemos hoy con una lectura del texto más amplio de todo el Nuevo Testamento que toca con los roles o funciones de la esposa y el esposo para tener una visión cristiana del matrimonio: Efesios 5:21-33.

Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.

Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.

Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.

Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.»

Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.  Efesios 5:21-33 NVI

La visión cristiana del matrimonio

Dado que estaremos viendo el texto durante la próxima semana, te invito a que lo leas nuevamente y ores al Señor para que sea Él con Su Palabra guiándote a vivir de acuerdo a lo que Él quiere. Pienso que una de las cosas que más nos dificulta vivir la vida cristiana es nuestro deseo de hacer nuestra propia voluntad y no rendir nuestras voluntades a la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta.

Lo mejor que puede hacer el hombre para su propio bien, es acatar la voz de Dios, quien quiere que todos los hombres sean salvos y procedan al arrepentimiento. Dios es la fuente de todo bien y siempre ha querido el bien para toda su creación; y en cuanto al matrimonio no es la excepción. Pero es necesario que el hombre se rinda a los pies de Cristo.

Alguien dijo que las más grandes batallas se ganan de rodillas; y respecto a nuestra relación matrimonial, pienso lo mismo. Creo que las luchas que se viven al interior de todo matrimonio, solo pueden ganarse cuando nos rendimos a Cristo y acatamos su Palabra. Requerimos no sólo oración sino también la acción.

No bastará con pedir en oración al Señor por nuestros matrimonios, también se requiere diligencia en obedecer lo que Dios nos dice en Su Palabra para nuestro bien y para Su gloria. Clic para tuitear

Así pues que en este día, vuelve a leer el texto, piensa en lo que dice, ora al Señor y disponte a hacer Su voluntad conforme veamos es la visión cristiana del matrimonio. Continuaremos pronto, si Dios lo quiere.

Fraternalmente, pastor Juan